Qué es y qué hay en la caja Pandora?

Página

Un día creí haber perdido mi pasión, sentía que estaba vacía y sentía una necesidad urgente de salvarme en un océano de lagrimas. Y en ese naufrago encontré un espacio de hojas en blanco, una bitácora y abrí mi caja de Pandora.

Hoy, cuando retrocedo el tiempo, podria decir que esta caja de Pandora ha ido recopilando diferentes estados de ánimo, viajes tal vez inconclusos, procesos creativos, memorias de paladar, encuentros inesperados y un poco mas.

Empieza a partir de reconstrucciones de la memoria, un homenaje a aquellas personas con las que he caminado. Continua con la elaboración de un duelo profundo, empieza mi catarsis y la reconstrucción de mi identidad.

Estudié un poco de literatura y gramática, tratando de reivindicar mis errores garrafales, esos que van en aumento con la lejanía de mi propia lengua, y pido perdón por ellos al igual que por mi frustración por no entender a Borges, por quedarme dormida intentando ver al Señor de los anillos, por no haber dado crédito a quienes haya mencionado anteriormente, por mi desapasionada pasión por la cocina, por no responder ni visitar otras ventanas inmensamente interesantes y llenas de valor, porque mi tiempo, ese que me queda, lo dejo flotando con mi mente, esa que no descansa y aveces quiere reventar.

Tuve algunos encuentros literarios y con literatos, me metí en el Túnel, con Vargas Llosa, un poco de García Marques, tuve ideas atravesadas con Como ser mujer y no morir en el intento, amores perros y otros mas.

Una tarde al principio de un otoño funesto y en contra de mi voluntad, descubro la caida del realismo mágico hablando con un desconocido para mí en ese entonces, Ignacio Padilla, el tercer Nacho de mi vida!

Inspirada en ese otoño, intento volver a escribir, las palabras fluyen por si solas, tejo algunos relatos y juego con las letras moldeandolas en forma de caligramas.

Planeando un curso de video, me apoyo en mi Caleidoscopio, hago un storyboard, bosquejos, desempolvo fotografias y toreo el deseo dormido por pintar… una conversación necesaria y pendiente que ha estado latente desde hace mucho tiempo.

Una mañana fria de invierno, después de un largo viaje, reconfortante, intenso y por cosas del azar me encuentro con Vermeer, Pieter de Hooch, con el baroco holandés, con el renacimiento, con la pintura de género, mi caleidoscopio, la casa de mi abuela, los mosaicos y los desnudos.

Continuo con mis encuentros y cada semana me meto en tal vez cinco o diez centímetros cuadrados, el zoom de mi cámara se convierte en mi mejor aliado, la perspectiva empieza a latir, las sombras, el color, la luz…

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s