Caligramas – Oliverio Girondo y el Lado oscuro del corazón

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Caligrama - Oliverio Girondo

Abriendo la caja de pandora me he encontrado un juego: lúdica de letras danzantes, letras que al ritmo de mi mano van formando palabras, estas a su vez van unidas por un hilo y al halarlo danzan, se mueven, giran y se voltean unas boca abajo y otras boca arriba, suben, bajan, me miran, me rozan, zapatean el suelo, se salen de las márgenes, se estremecen con una serpentina y al bajar la mirada, esas letras se ha convertido en una  imagen.

El verano pasado sentía una necesidad urgente de escribir, igualmente sentía que debía romper con una burbuja flotante, frágil, efímera. En esa búsqueda intensa e inconstante, redescubrí la magia de los caligramas.

El caligrama es un poema, frase o palabra cuya finalidad es formar una figura acerca de lo que trata en la cual la tipografía, caligrafía o el texto manuscrito se arregla o configura de tal manera que crea una especie de imagen visual. La imagen creada por las palabras expresa visualmente lo que la palabra o palabras dicen. En un poema, este manifiesta el tema presentado por el texto del poema.” (Wikipedia).

Dentro de los poetas famosos que se deleitaron con el juego de las letras para formar imágenes esta Oliverio Girondo (Argentino, 17 de agosto de 1891 – 24 de enero de 1967).

A Oliverio también lo descubrí por casualidad, en la oscuridad de una sala de cine, justo en el momento en que Oliverio hunde el botón para deshacerse de esa mujer que no sabe volar, enciende un cigarrillo, suspira y con voz desalentada  va repitiendo pausadamente ese poema que tanto me gusta…

“No se me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija. Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! —y en esto soy irreductible— no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretendan seducirme!

Ésta fue —y no otra— la razón de que me enamorase, tan locamente, de María Luisa.

¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos? ¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!

Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa. Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres.

¡Con qué impaciencia yo esperaba que volviese, volando, de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. ¡María Luisa! ¡María Luisa!… y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.

Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.

¡Qué delicia la de tener una mujer tan ligera…, aunque nos haga ver, de vez en cuando, las estrellas! ¡Qué voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes la de pasarse las noches de un solo vuelo!

Después de conocer una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?

Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en concebirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar que pueda hacerse el amor más que volando.

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2 comentarios en “Caligramas – Oliverio Girondo y el Lado oscuro del corazón

    • Hola Bob! Primero quiero disculparme por no haberte respondido antes, he estado de vacaciones y no habia entrado a mi blogg hasta ahora.
      Mi segunda disculpa se debe a que realmente fue un caligrama que me encontre husmeando por la red y realmente me falto mas investigacion… Como lo mencione antes a Oliverio lo descubri concientemente hace muy poco, al igual que los caligramas con ls que me gusta experimentar y jugar con la forma y las palabras.

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