Trama y urdimbre

Estándar

Esta semana estuve desempolvado viejos recuerdos, esos que están llenos de hilos, tijeras, pelusas, telares y tejedoras,  maquinas ancladas a baldosas de cemento, agujas y bastidores… trama y urdimbre.

Con mis alumnos, estuvimos visitando el museo textil de la ciudad, simultáneamente estuve visitando el museo de mi memoria… como siempre!

Cuando tomé esta foto, miraba por el lente y lo que quise ver, fue esa casa vieja del Poblado a la que un día visitamos, recuerdo las canastas de mimbre llenas de hilos teñidos, sin fin de gamas y tonos, recuerdo que prevalecían los todos tierras, los ocres, los verdes musgo, terracotas, cianeas y magentas…. un cuento cromático danzando otoño.

Con esos hilos se tejían y espero aun,  se sigan tejiendo historias… historias de la vida, con  tramas y con urdimbres.

Continuando con el recorrido…

Tejedora artesanal

Tejedora artesanal

Nos paramos frente a un telar artesanal, y esta vez mi memoria aterrizó en la Candelaria, en un veintiunavo piso, jugando a la Celestina, salimos de la unidad, bajamos una cuadra, tocamos una puerta, subimos varias escaleras,  tocamos otra puerta, entramos ,

¿Quién vive allí? no lo sé… ¿Qué hago allí? tampoco lo se… solo sé que estoy frente a un telar gigante, esta vez los colores eran fríos, amentados…

Realmente no sé que me quedó del modulo textil, seguramente mucho, pero conscientemente no tanto… recuerdo que hice varios tejidos en papel crepé en bastidores, pero nunca me senté en un telar, esto lo vine a hacer años más tarde, cuando estudiaba pedagogía textil.

Telar de San Jacinto

Tejer es poesía, es algo que no puedo explicar y es la sensación que me produce sentarme en un telar, abrir los hilos y pasar la lanzadera, prensarlos con el peine, llevar el ritmo en los pedales sin irme a equivocar…

Existe una magia, y esa magia la vi hace algunos años cuando visitamos San Jacinto, un pueblo caribeño al norte de Colombia donde con el alma se tejen hamacas espectaculares, hilos teñidos con los secretos de antaño… bastidores hechos a mano, con guadua, con cabuya, pisos de tierra, conocimiento admirable y sin complicaciones.

Desafortunadamente no he podido colgar mis hamacas… no he plantado las palmeras que sostengan mi ingravidez, el calor no es suficiente para quedarme dormida arrullada  por el  viento,  tengo mucho viento,  me sobra la lluvia… pero a cambio tengo el otoño, ese que nunca nos ha dejado….

Tejedora circular para medias

Dimos algunos pasos más y ahora estaba allí parada frente a una maquina de finales del siglo XIX, el sonido me es tan familiar, casi hasta el punto de arrullarme, y a cada parpadeo veía  la fábrica de medias, al frente de la casa de mi abuela, en la casa de mi abuela, en la noventa, en la floresta, en mis oídos, en él, en ella, en ellos, en nosotros…

Como olvidar verme cortando hilos, etiquetando, embolsando, y empaquetando docenas y docenas de largas, cortas y tobilleras Oval,  compitiendo contra el reloj… antes de que llegara la transportadora por ellas.

Como olvidar tantas tramas y urdimbres que se tejieron al rededor de esos hilos… ya hoy historia… un tanto de olvido… olvido que no es el mio.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s