Relato – Retrato equivoco

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imageFrente al espejo, enfoco la mirada en ese objeto reflejado por efectos de la luz, una imagen aparece, hay quienes dicen que esa imagen soy yo, otros dicen que se parece a mí, yo digo que no soy yo.

Me acerco un poco, ella me mira como si tratara de descifrar lo que estoy pensando:

–          ¿Qué te gustaría hacer conmigo? – le pregunta

–          Quisiera matarte.  De la misma manera como Juan Pablo mató a María, porque esa que está al otro lado del espejo, es la única que cree comprenderme, como en el Tunel, ¿lo recuerdas?.

–          ¿Qué ganarías con matarte a ti misma?

–          Deshacerme de ti, no de mí, porque cuando te miro, me torturas, me mientes, me exiges demasiado, pareciera que mi vida girara en torno a esa imagen del espejo. Y si te mato, quizás transmigraría a otro cuerpo más liviano y superficial, que no le den asco las lombrices ni aborrezca las remolachas.

–           ¿Quién eres entonces?

–          Ese quien soy yo es un concepto complicado, porque lo que somos hoy, no lo fuimos hace diez años ni lo seremos dentro de otros diez años.
En realidad soy pésima para guardar cosas en la memoria, hago listas de vez en cuando, me busco todo el tiempo. Los muertos me rodean, llenan mi soledad, los vivos tienden a exigir demasiado, no me ven cuando los necesito y cuando me ven, son ellos los que me estorban.

–          ¿Entonces, estas esperando que los vivos se mueran, para que te hagan compañía?
Por eso quieres matarme, para que llene tu idea extraña de soledad, porque cuando te miro veo que no lo estas, veo a tu hijo crecer y a tu marido, ese que da la vida por ti. ¡Que injusta eres!

–          ¡Injusta!, hace algún tiempo perdí mi brújula, un alguien me preguntó que de dónde vengo; hoy otro me pregunto si he vuelto a casa, las respuestas se convierten en un dilema gramatical, de verbo, de ser o estar.
Te lo diré! Vivo en un país a 7 meridianos de mi casa, me paso los dias produciendo ideas en una escuela, tuve un padre y una madre, no tuve hermanos, te quería ahora te odio, siempre me cuestionas, el resto creo que los sabes ¿o no estás satisfecha?

–          Todavía no, Constantemente veo que abres una caja, te la pasas escribiendo, a oscuras y en silencio, te pones unos audífonos, y te encierras en ti ¿qué es lo que tanto buscas, qué es lo que tanto escribes? Bueno, debería saberlo, lo has hecho desde que aprendiste a escribir, se que ibas al taller de literatura cuando eras niña, que escribías en clave y desenclave cuadernos enteros llenos de existencialismo, sueño, tontadas de adolescente si me dejas que te lo diga.

–          No es así, las palabras llegaban con las musas…

–          Un día te dio por leer lo que con tanto recelo guardabas en encuentros de mujeres poetas…

–          Cállate, me asfixias ¿Quién es la que va hablar de sí misma en este autorretrato?

–          Ya te estás poniendo otra vez pesada, yéndote al fondo como siempre, no eres capaz de dar una respuesta simple a una pregunta simple, pero no te voy a reprochar, mi deber es entenderte.

–          Soy injusta, intensa, terca y pesada, si me quieres agregar más adjetivos, tengo una lista, tal vez encuentres algo quizás menos peyorativo, puedes decirme que: soy creativa, tengo sensibilidad para la forma y el color; que me gusta viajar, que canto como un canario, que….

–          Que tu problema es de identidad, que no sabes ni quién eres ni lo que quieres.

–          Vuelvo y te lo repito: se que nací en una ciudad  6°15′N 75°35′V.  también se que el día en que nací, Dalí y Munch, decidieron morir.  A las diez de la noche de un viernes de farra, estando en la recta final, saque la mano y me sacaron con cesárea, no tuve la dicha de ser amamantada y según dicen, esto ayudo a que mi olfato fuera mi tormento, después apareciste tu.

–           Escribes entonces porque le temes a la muerte y quieres que tus palabras  cuenten la historia de  Narcisa  con su imagen reflejada en el agua…

–          No seas tan dura conmigo ahora, ¿si ves como me interrumpes y me fastidias? ¡debo matarte ahora mismo!
Escribo porque me da la gana, porque me gusta, porque es una catarsis, porque en el papel te puedo odiar, te puedo convertir en una mosca que pica y me transmites el mal del sueño, me transformo en una arpía, si quiero puedo convertirme en una puta o en un ángel, puedo tener alas y desaparecer, matarte mil veces cada vez que quiero…. y soy inmensamente feliz muchos dias de vida, aunque no lo creas. ¿Estás satisfecha?

–          Estas obsesionada con esa idea loca, eres una artista buscando musas,  estas desesperada y llena de cucarachas en la cabeza, quieres encontrar el deseo nuevamente, darle un vuelco a tu monotonía, por lo menos eso es lo que dicen ellos, ellos te fastidian más que yo, ¿porqué no los exterminas también? ¿Dónde estás ahora?

–          No muy lejos del círculo polar, en medio del bosque en frente de un lago e invadida de zancudos en un verano frio, desconectada del mundo, tratando de ser social y de escribir un autorretrato, al que ni tú ni los otros me han dejado hacerlo en paz.

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