El Bahia y el Futurama

Estándar

Este lugar para mi no puede ser mas que inmortal… Cordón umbilical…

Empezar a hablar de ellos significa mirar por muchas ventanas…Me he quedado mirando estos dos edificios… escribo y borro… escribo y borro…

El Futurama

Tardes inmemorables en compañía de mi adorada Inés, cortando tela, haciendo dobladillos, bastando y desbastando… nos pasábamos las horas completas echando carreta y cosiendo futuro.

Saboreándonos justas todos los martes y todos los jueves incluso muchos lunes y miércoles esos platos deliciosos que gustosamente preparaba Rosalba… como olvidar la sopa de ahuyama con papas criollas, esa que acá ni llegan por equivocación.

El Bahía

Niñas y niños agárrense del pelo! porque cuantas historias empezaron y terminaron acá?

El aterrizaje fue forzoso, producto de una insoportable zapatería que nos montaron en el segundo piso de nuestra encantadora casa de conquistadores, que a propósito no quedaba a menos de dos cuadras de acá.

Del trasteo me salve, porque justo ese fin de semana me había ido para el festival de coros de Roldanillo… sabía por donde salía pero no sabía a dónde iba a llegar…

Mi nuevo domicilio sería en el Bahía apto 801, un apartamento dúplex, ultimo piso, con ascensor y garaje para las bicicletas, un estudio amplio donde sin ningún problema había espacio para nuestras escaparatosas mesas de dibujo que para ese entonces eran 4: la de Paulis, la de Vicky, la de Lina y la mía.

Y si sigo con la lista de las niñas de ese apartamento deberé seguir con Gela, Ana y Alis – Monica y Marcela se separaron de nosotros al poco tiempo.

Este piso tenía algo mágico, un alero del tejado, muy apropiado para para la imaginación, no solo la mía, sino también para muchos vecinos, que embelesaban mirando jovencitas en bikini tomando el sol, adorando la luna, mordiéndose a besos en compañía de Neruda y Benedetti.

Horas incontables sin cerrar los ojos, haciendo prototipos y memorias que parecían nunca acabar.

El “apagón”.  Como olvidar la época del racionamiento de energía, provocadas por el fenómeno del Niño y que duraron mas de un año, ese que nos hizo fortalecer las nalgas subiendo y bajando escaleras, calentando ollas de agua para bañarnos, durmiendo en la calle porque ni el timbre ni el citófono, ni el portero del edificio servían, las pipiciadas de emergencia de alguien  en el garaje, simplemente porque no alcanzaba a llegar antes de tener que subir los benditos ocho pisos!!! Horas y noches de locha frente a HBO, porque en ese apartamento teníamos el lujo de tener cable, así pues que nos metíamos en los sacos de dormir, y efectivamente dormíamos televisión y lo mejor de todo, sin remordimiento de conciencia.

Pero toda esta dicha se acabó el dia en que llegaron los temblores, Se dice, sea verdad o mentira  que el Bahía estaba construido con arquitectura antisísmica, que estaba sobre unas esferas gigantes de hierro que lo ponen a bailar, y este fue el motivo de la deserción de Gela y de Alis, no soportaron esa danza caracterizada por un vaivén mareador. Y para aquellos que no creían en ello, lo demostrábamos poniendo un vaso con agua, y en plena quietud podíamos observar el movimiento. Las dos nos pusieron un ultimato: A este apartamento NO VOLVEMOS… y en un parpadeo terminamos en el Kabuki.

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