¿Karma? ó ¿carne trémula? – Dafner

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Genero:  Drama – primera parte

Historia de un final y comienzo de la historia de Dafner en el pais de los contrastes y las mentiras

Se dice que “Richie”, cocina por convicción,  desde octubre de 2007.  Se dice además que es la última adquisición del resturante Da Baffo de Münich.
Que sus habilidades culinarias las aprendió en el Hotel Continental, de Münich.   Y que los toques finales  los adquirió en el famoso hotel de Munich “Königshof” y en el crucero de lujo de la “MS Hanseática”.

Se dice también que en los últimos años atendió a sus huéspedes en el hotel – restaurante Aurora en Dachau y que a partir de ahora se puede disfrutar de los “frutos” de su experiencia en el restaurante Da Baffo, y que la experiencia de Richard es aclamada como líder en la escuela de cocina Dafner.

Junio 28 2006

El secreto de hoy consiste en saber abstenerse de galopar sobre los recuerdos que nos acercan a la realidad de nuestra propia existencia…
Recuerdos que se han ido escapando por entre mis manos apretadas
Y por mucho que me empeñe en apretarlas…
y por más que trate… no quiero que se me escapen,
Sin mis recuerdos y sin mi memoria… sería como si nunca hubiera existido.

Y es por eso… solamente por eso… que mi estrategia será hasta el punto de no dejar libertad ninguna al tiempo, y le concedo a pesar de todo lo que pudiera pasarme, la ilusión de atravesar por los túneles de mi memoria, y tal vez perderse en la incoherencia aferrada al tiempo… tiempo que se me hace impensable sin el espacio…
Espacio donde alguna vez nuestras historias se unieron.

Comienzo de algo que empezó mal desde el primer momento de la existencia

1994

Enero 19

Regrese de Ecuador, sin un peso y con un cansancio agotador después de haber viajado un mes en todo tipo de transporte alejado de la comodidad… no sé cuantas horas, ya había perdido la cuenta… no me sentía capaz de subirme a otro bus y mucho menos 26 horas mas así que decidí llamar a mi madre para que me enviara un tiquete en avión, le juré que se lo pagaría o que lo restara de mis ahorros, no me importaba le costara con tal de evitar a toda costa ese trayecto… asi que tome un bus que me dejara en Pasto, que de hecho ya era una travesia.

Adicional a eso, en 4 días salíamos para la India, donde participariamos en una marcha internacinal por la paz.

Martin y yo habiamos terminado… un dia antes de que yo regreserá, tuvimos una conversación un poco aguada,  y de una manera muy honesta y profunda me dijo: “siento que me estoy enamorando y  no es el tiempo ni el momento para seguir adelante…” Al parecer el amor fue la justificacion para la ruptura. Con un poco de lágrimas lo acepte.

Un viaje algo accidentado

Ya han pasado muchos años, pero aun cierro los ojos y puedo sentir tal vez uno de los peores minutos de mi vida…

Jueves 20 enero

Mi primera impresión cuando llegamos al aeropuerto Indira Gandhi fue un poco sorpresiva apesar de todos los preparativos mentales que llevaba, asi que comprobe que la teoria es una cosa y la práctica otra.

Ya era de noche… los olores eran diferentes, era como la mezcla de comino, de tomillo, de tabaco e incienso… era un olor intenso que se entraba penetrantemente por mis poros pasando por el estomago y devolviéndose por la cabeza…
Era el momento de recoger las maletas, sentía que mi estomago se estaba revolcando como una bola de fuego. Cuando encontré los baños, empecé a abrir puerta por puerta y lo único que veía era un hueco en el suelo no muy limpio que digamos, al final del pasillo, sentada en el suelo había una mujer que me miraba y se reía… tal vez al verme cada cara que yo hacía a medida que iba abriendo cada una de esas puertas, con un olor a curry orienta,l  luego me señalo la ultima puerta y mes dice: for you… for you. Ese era el único sanitario occidental por así decirlo.
Sin embargo se podría decir que estaba “preparada” para todas estas nuevas experiencias.

Nos hospedamos en el Sawan Ashram, en las afueras de la antigua Delhi, un lugar muy apacible, la gente demasiado amorosa y servicial. La celebración de centenario aun no empezaba, gente de todo el mundo estaba llegando.

En el Ashram pueden alojarse muchísimas personas, se comparten las habitaciones , tal vez 10 o 15 personas separadas por sexos, las familias pueden tener una habitación privada, hay baños acondicionados para los occidentales.

Los domingos se celebraba el Satsang y el langar en el Kirpal Bagh, durante el langar conocí a Támás y otros húngaros mas…

Mi horario biológico estaba totalmente loco… 11 horas de diferencia donde mis noches eran días y mis días eran noches, las horas se me habían invertido, las noches las pasaba vigilantes mientras que los días eran atacados por un adormecimiento insoportable… las comidas  se me estaban convirtiendo en un martirio, hubieron muchas fiestas y reuniones hasta altas horas de la noche… horas de vigía… horas de espera por una mirada, una palabra, un darshan…

Todos los días viajábamos del Sawan al Kirpal… unas veces caminando, otras veces en  richshaws, eso era algo fascinante, pasar por medio de calles y contrastes, entre palacios y tugurios, los colores se robaron el show… los naranjas, rojos, cerezas, amarillos…  etc.

Por las noches regresábamos generalmente en los buses para occidentales, las calles podían ser inseguras.

¿Karma? O ¿carne trémula?

Una de esas noches… ya era bastante tarde y solo quedaba un bus, yo fui la ultima en subir, estaba lleno de alemanes, solo quedaba un puesto libre… Allí la gente quiere ser amable y amorosa con todo el mundo, al lado mío estaba sentado un joven alemán… nos presentamos… y cuando supe que era Alemán lo primero que pensé no fue nada positivo…

“De alemanes no quiero saber nada…”

Ya creía que había tenido lo suficiente. La cabeza otra vez me empezaba a dar vueltas.
Cuando llegamos al Sawan Ashram y con el insomnio que estaba padeciendo… no podía dormir, el olor a naftalina me repugnaba, y tampoco sentía deseo por meditar, cosa que si lo hubiera hecho tal vez mi vida sería distinta.

Los días siguientes simplemente le huía.

El gran día se ha llegado, el día que todos han esperado y por lo que todo el mundo se había reunido… la gran fiesta de celebración del aniversario… era 5 de febrero en la noche, estábamos en el Kirpal Bagh… el cual se había convertido en un palacio… como un cuento de Aladino, las lámparas y los tapetes… un banquete extraordinario… no cabía un alfiler, la música y el bullicio retumbaban… era todo un carnaval. Y yo ahí, luchando con mi fe, mi amor, y el descontrol de mis noches por días… un terrible dolor de cabeza me había atacado.

Llevaba varios días sin dormir y sin comer bien… la comida me rasgaba los intestinos. Sentía una necesidad urgente de regresar al Ashram a descansar, a aislarme de todo esto… pero no podía salir sola, no había transporte, no habían richshaws disponibles ni taxis… sin embargo tenía una amiga con “buenas” ideas, y le pregunto a Richard si el querría acompañarme al Ashram y el acepto.

Nos fuimos saliendo de la multitud poco a poco… y a medida que íbamos caminando nos fuimos envolviendo en una noche de luna gigante, hablábamos de mucho y de nada. Había una luna gigante… estábamos metidos como en las páginas de un cuento de hadas, donde la racionalidad no existe, los vientos monzones se paseaban desaforadamente, un frio penetrante se cruzaba por entre la piel, mis dientes no dejaba de titiritar, pero esa necesidad de aire fresco y de silencio iban relajando esa turbulencia que martillaba en mi cabeza.

Al llegar al patio del Ashram, ya estábamos embebecidos por la noche, atrapados en los velos del misterio  y empezamos a recorrer las terrazas y pasillos… Richard me quiso mostrar un lugar que había encontrado allí, un lugar apacible y alejado de los sevadares , una terraza en el último piso contrario al lado donde yo está viviendo. Contábamos los vagones del tren repletos de gente que pasaban por el lado, seguíamos hablando de mucho y de nada, pero ahí había algo mágico, algo salido de mi racionalidad, un magnetismo nos atraía y no fui capaz de resistirme… nos fuimos dejando llevar por las olas del deseo… Oíamos lo que iba pasando, oíamos la música, las voces, el paso del tren y de las horas… mientras nos comíamos a besos.

Al día siguiente recuerdo que no quería saber nada de lo que había pasado la noche anterior, todo el mundo estaba en una burbuja de amor y contaban sus historias con los corazones llenos, las cosas que habían pasado en el Kirpal Bagh y como lamentaban que yo me lo hubiera perdido… y cada vez que oía algo sentía mas y mas remordimiento, sentía que había perdido el motivo de viaje, sentía como la carne  se había apoderado de mi, quise evadirlo al máximo, porque sabía que lo que había entre los dos me halaba para algún lado, siempre afuera de la vía.

Nunca fui capaz de sentarme en meditación, durante los Satsang el sueño me podía, durante la noche no dormía, y la comida me aterraba… el solo pensar que ese acto de supervivencia había que repetirlo 3 veces al día se me iba volviendo una tortura. La comida en el Satsang no me pasaba mas allá de la garganta, a sabiendas que sabía que era Prashad no era capaz de comer.

Nos habían recomendado una pizzería a las afueras del Ashram, Nirulas, y allí creí haber encontrado la solución a mi problema, nadie quería perderse del Prashad del Ashram, solo él, como buen observador no estaba absorbido por el fanatismo al que muchos llegan y por esta razón era él el único en querer acompañarme a es restaurante, y así por más que quisiera alejarme de él, mas me iba acercando.

Una de esos días en que salimos a comer, de regreso quisimos tomar una caminada, que termino en una perdida en la mitad del viejo Delhi.

Él se quedaría dos semanas en India, y aun no había salido a conocer la ciudad, un día antes de su regreso decidimos salir de paseo, alquilamos un taxi y un sevadar que nos acompañaría durante el tour por la ciudad. Cuando llegamos a Qutab Minar, tuvimos la mala noticia de que estaba cerrado, sin embargo el sevadar que nos acompañaba nos dijo que a las afueras había también otras ruinas interesantes que ver. Ingenuos y cogidos de la mano, en busca de esas otras ruinas de repente nos vimos atacados por una cantidad de jóvenes que nos tiraban piedras… lo único que quedo por hacer fue correr lo mas rápido que pudimos.

También nos pareció muy interesante estar metido en medio del trafico, de gente, ciclistas, elefantes y camellos, mendigos en cada esquina, faquires etc., todos los carros van manejando y abriendo paso con el pito, se chocan… alegan y después se ríen.

En las mezquitas congelamos ese día en la historia, algunas fotos nos tomamos, para no olvidarnos de ese tiempo y ese espacio. Ese día la pasamos juntos… fue divertido, nos reímos de todas aquellas cosas que pasaban y no entendíamos, solo cada uno podía interpretar lo que veía o lo que pasaba.

Al día siguiente, por la mañana… todas esas mujeres con las que compartíamos la habitación hablaban sin parar, cada una tenía una historia que contar, describían las miradas recibidas, los darshan, las experiencias de luz y de sonido… y yo ahí en medio de todo esto sentía mas y mas que me había salido del camino, me sentía defraudada de mi misma, sentía que la razón por la cual había viajado mas de 11 meridianos la había perdido y seguía luchando con mi dualidad, no quería dejar un pedazo de corazón en las manos de Richard… quise que todo lo que había pasado en esos días se quedara allá y nada más, no quería llevarme nada con conmigo.
Y en medio de esa batalla campal con mis remordimientos apareció él… a despedirse… llevandose mi dirección y las puertas abiertas para el no olvido.

Después de su partida trate de seguir sin mirar atrás, trate de recuperar el tiempo perdido, pero sentía que era demasiado tarde, el poder del pensamiento y del deseo era más fuerte. Cuando recordaba esa noche en la terraza se me erizaba todo el cuerpo, sentía como una corriente de energía me atravesaba, y como al mismo tiempo chocaba con esa otra energía que extrañaba lo que había perdido… la mirada, el darshan.
Sentía dolor… no encontraba paz conmigo misma.

Sentía que algo no estaba funcionando bien en mí, sabía que en caso de enfermarme, no quería pasar un solo minuto en un hospital desconocido,  E. coli se estaba devorando mi intestino, mi cuerpo, mi corazón y mi alma.

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