Quién fué Pandora?

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Esta historia comienza como muchas otras con la ausencia de mujeres mortales, solo dioses y diosas, titanes y progenitores de los mismos existían.

Breve introducción de los personajes de esta historia:

Prometeo, introductor del fuego e inventor del sacrificio, es considerado el dios Titán, protector de la civilización humana y amigo de los mortales, era hijo del titán  Jápeto (hijo de Urano, dios de los cielos y Gea la madre tierra) y Clímene ó Asia,
Prometeo tuvo tres hermanos:

  • Atlas, un joven titán al que Zeus condenó a cargar sobre sus hombros los pilares que mantenían la tierra separándola de los cielos.
  • Epimeteo al que se le conocía por sus pensamientos tardíos, este veía con retraso cosas que ya habían acontecido a diferencia de Prometeo quien podía ver el futuro, ambos representaban el mundo de los mortales, mientras Prometeo se caracterizaba por ser inteligente, Epimeteo se caracterizaba por ser tonto.
  • Menecio (Aquel que murió alcanzado por un rayo que le lanzó Zeus y fue encerrado en el tártaro, un lugar de tormento y sufrimiento eterno.

Hasta ese entonces solo existen los dioses y las diosas, los titanes y sus hijos, y los hombres, quienes son inmortales, no envejecen y gozan de los frutos que les da la tierra.
Sin embargo, los hombres carecen de sabiduría y son incapaces de proveerse ni siquiera de comida por ellos mismos, estando a expensas de lo que la naturaleza – es decir los dioses- pudieran darles.

Un día cualquiera, Prometeo decidió engañar a Zeus sacrificando a un buey, al que luego dividió en dos partes: en una de ellas puso la piel, la carne y las vísceras, que ocultó en el vientre del buey y en la otra puso los huesos pero los cubrió de apetitosa grasa.
Dejó entonces elegir a Zeus la parte que comerían los dioses. Zeus eligió la capa de grasa.

Zeus al darse cuenta del engaño se llenó de cólera cuando vio que en realidad había escogido los huesos e indignado privó a los hombres del fuego.

Prometeo en desacuerdo con Zeus de mantener a los mortales sumidos en la ignorancia, decidió robarse el fuego, así que subió al monte Olimpo y lo cogió del carro Helios o de la forja de Hefesto y lo consiguió devolver a los hombres en el tallo de una cañaheja, que arde lentamente y resulta muy apropiado para este fin. De esta forma la humanidad pudo calentarse.

Zeus al darse cuenta, se llena de ira nuevamente, pues ya los hombres no solamente son inmortales como los dioses, sino que también  tienen la sabiduría de la luz. Zeus se venga por segunda vez y solicita a varios dioses que creen una mujer, Pandora.

Zeus ordenó que Hefesto modelara una imagen con arcilla, con la figura encantadora de doncella, semejante en belleza a las inmortales, y le diera vida.
A Afrodita le mandó otorgarle gracia y sensualidad.
A Atenea concederle el dominio de las artes relacionadas con el telar y adornarla, junto a las Gracias y las Horas con diversos atavíos.
A Hermes le encargo que inculque en ella la falsedad, la mentira y una insana curiosidad.

El siguiente paso es ofrecérsela a Epimeteo, hermano de Prometeo, quien a su vez se casa con ella para aplacar la ira de Zeus por haberla rechazado una primera vez a causa de las advertencias de su hermano para que no aceptase ningún regalo de los dioses y quien en castigo sería encadenado,

Así llega Pandora, la primera mujer, al mundo de los hombres. Pero no llega sola, viene acompañada de una jarra o ánfora en cuyo interior guarda todos los males del mundo. Envidia, odio, avaricia, pobreza, con las que Zeus quería castigar a la humanidad, pero sobre todo unos males encaminados a acabar con esa condición semidivina de los hombres, el dolor, el cansancio, las enfermedades, el envejecimiento y la muerte.

Zeus no revela lo que guarda el interior de la jarra, pero advierte a Pandora que no la abra. Fiel a su naturaleza -curiosa y falsa- Pandora no puede evitar la tentación y la abre, esparciendo todos estos males por la tierra y privando a los hombres, entre otras muchas cosas, de la inmortalidad.

Pero Pandora tapó la jarra antes de que saliera todo lo que había en su interior, logrando conservar una sola cosa, la esperanza.

Prometeo se unió con Pandora y con ella tuvo una hija, Pirra roja, que unida a Deucalión también hijo de Prometeo, fueron los padres del género humano tras el diluvio.

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